
Aquí siempre se ha llamado gota fría, y últimamente se oye más DANA. La idea es la misma: el mar caliente, aire frío en altura y lluvia muy intensa concentrada en pocas horas, normalmente entre septiembre y noviembre. El resto del año el desagüe de tu terraza aguanta un chubasco sin que nadie se entere. Con una tormenta así, o puede o no puede, y en una casa vacía no hay nadie para verlo.
Antes de la temporada de tormentas
- Limpia los desagües de terrazas y balcones de hojas, arena y alguna bolsa de plástico
- Revisa canalones y bajantes, sobre todo si hay pinos cerca
- Mira la azotea: una baldosa rota o una impermeabilización cansada dejan pasar el agua al techo de abajo
- Que los muebles de jardín, sombrillas y macetas no puedan salir volando contra un cristal ni tapar un desagüe
- Si tienes piscina, que no esté llena hasta el borde
- Deja bajadas las persianas del lado que recibe el viento y localiza la llave de paso general y el cuadro eléctrico
Durante la tormenta
Si estás fuera, poco puedes hacer en ese momento, y no pasa nada. Lo que ayuda es tener a alguien de aquí que conozca la casa, tenga llaves y siga los avisos oficiales. En la Comunitat Valenciana las alertas amarilla, naranja y roja las dan AEMET y la Generalitat, y en los días de alerta roja el consejo es claro: nadie debe ir en coche a revisar casas. La visita viene después.
Después de la tormenta
- Busca agua estancada en terrazas y despeja lo que la está bloqueando
- Revisa techos y la parte alta de las paredes por si hay manchas, sobre todo bajo las azoteas
- Abre el cuadro eléctrico: una tormenta suele hacer saltar el general, y una nevera sin luz varios días es otro problema
- Revisa el garaje, los trasteros y todo lo que esté a nivel de calle
- Busca tejas sueltas, toldos dañados y cualquier cosa que el viento haya movido
- Fotografía todo, aunque parezca que está bien: si algo aparece más tarde, querrás tener esas fechas
Los cortes de luz: el problema silencioso
Muchos de los daños de una tormenta en una casa vacía no son de agua, son de electricidad. Salta el general, la nevera y el congelador se calientan y nadie se entera hasta que llegan los dueños. Un enchufe inteligente o un pequeño sensor que avisa cuando se corta la luz es de lo más barato que se puede instalar, y de lo más útil.

