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Qué le pasa de verdad a una casa de vacaciones cerrada seis meses

Cierras la puerta en octubre y la casa se queda en silencio. Pero una casa cerrada junto al mar nunca está del todo quieta. Esto es lo que pasa mientras no estás.

Dunas de Guardamar
Dunas de Guardamar

Casi todos los propietarios con los que hablamos lo han vivido alguna vez. Llegan en primavera, cansados del viaje, abren la puerta y les recibe ese olor: aire cargado, algo de humedad, algo que sube de los desagües. No hay nada roto, exactamente. Pero el primer día de vacaciones se va en abrir ventanas, limpiar moho del techo del baño y preguntarse qué ha pasado con la nevera.

No es mala suerte. Es lo que hace una casa cerca del mar cuando nadie vive en ella.

La humedad es lo primero que entra

En la Costa Blanca el clima es suave pero húmedo, sobre todo de otoño a primavera y en casas cerca de la playa, de las salinas o de la pinada. Con las persianas bajadas y sin nadie que cocine, se duche o abra ventanas, esa humedad no tiene por dónde salir. Se queda en armarios, colchones, sofás y paredes frías. Bastan unas semanas para que aparezcan las primeras manchas oscuras detrás de un mueble.

Ventilar una hora cada dos semanas cambia mucho las cosas. También dejar las puertas de los armarios entreabiertas y un deshumidificador en la habitación más húmeda.

Los sifones se secan y vuelve el olor

Cada fregadero, ducha y lavadora tiene un sifón con un poco de agua. Esa agua es la que impide que entre el olor de la red de saneamiento. En una casa cerrada se evapora en pocas semanas y el olor sube directamente. Abrir cada grifo unos segundos en cada visita lo soluciona. Es una tontería, y es la queja más habitual que escuchamos.

El salitre trabaja despacio sobre el metal

Cerraduras, mecanismos de persiana, barandillas, la máquina exterior del aire acondicionado: todo lo metálico cerca de la costa se va comiendo con la sal. No lo notas hasta que la llave no gira o la persiana se queda a medias. Abrir y cerrar todo y un poco de lubricante cada temporada lo mantienen en marcha.

El agua es el riesgo de verdad

Una cisterna que gotea, un latiguillo gastado bajo el fregadero, un termo que empieza a perder. En una casa habitada lo ves el mismo día. En una vacía puede estar corriendo semanas. Los daños por agua están entre los siniestros más frecuentes del seguro de hogar en España, y lo que cuestan depende poco del tamaño de la fuga y mucho del tiempo que pasó sin que nadie se diera cuenta.

Por eso combinamos las visitas con sensores de inundación: pequeños aparatos a pilas bajo los fregaderos y junto al termo que avisan en cuanto se mojan.

Y una casa que parece vacía, parece vacía

Cartas acumuladas detrás de la puerta, las mismas persianas bajadas durante meses, un jardín que deja de regarse. Nada de eso garantiza un problema, pero sí le dice a cualquiera que pase que no hay nadie. Recoger el correo, cambiar qué persianas están abiertas y un simulador de presencia con enchufes inteligentes ayudan mucho.

La rutina que evita casi todo

  • Ventilar y abrir todos los grifos en cada visita
  • Revisar techos, paredes y el termo por si hay humedad o fugas
  • Abrir y cerrar persianas, puertas y cerraduras
  • Mirar los desagües de terrazas y canalones, sobre todo antes y después de las tormentas
  • Recoger el correo y que desde fuera la casa parezca habitada
  • Un informe con fotos después de cada visita, para que lo veas con tus propios ojos

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Créditos de las fotos

Cabo Roig, Orihuela Costa: Ximonic (Simo Räsänen), CC BY-SA 4.0 · Guardamar del Segura: Ryan Hodnett, CC BY-SA 4.0 · Dunas de Guardamar: Palm z, CC BY 2.0 · La Mata: Ximonic (Simo Räsänen), CC BY-SA 4.0 · Salinas de Torrevieja: Werner Wilmes, CC BY 2.0 · Torrevieja: Ximonic (Simo Räsänen), CC BY-SA 4.0 · Rojales: Orniosviajero, CC BY-SA 4.0 · Cabo Roig: Ximonic (Simo Räsänen), CC BY-SA 4.0 · Orihuela Costa: Ximonic (Simo Räsänen), CC BY-SA 4.0 · Puerto de Cabo Roig: Ximonic (Simo Räsänen), CC BY-SA 4.0 · Mil Palmeras: Noecampat, Public domain · Punta Prima: Ximonic (Simo Räsänen), CC BY-SA 4.0 · Punta Prima: Ximonic (Simo Räsänen), CC BY-SA 4.0